
―¡Es mía! ―dijo el ratón.
Raquelina exigió el
pago correspondiente.
―No tengo dinero. Hace
mucho que este trabajo no es negocio ―dijo el animalito y echó a correr con
todo y muela.
Al verlo perderse en
la distancia, Raquelina sintió más grande el hueco que la muela había dejado en
su corazón.
Imagen tomada de la red.